En cada casa había uno. Un mando a distancia que pesaba como un ladrillo, con botones desgastados en los números y una pila que fallaba si lo inclinabas mal. Y
En cada casa había uno. Un mando a distancia que pesaba como un ladrillo, con botones desgastados en los números y una pila que fallaba si lo inclinabas mal. Y
Hubo una época en la que tener el recopilatorio era casi un privilegio. Esas cajas dobles de CD con portadas llenas de neones, degradados rosas y azules, y tipo
Before playlists, there were mixtapes. And making one was an act of genuine devotion.